![]() |
|
|
Para aquellos viajeros que pretendan zambullirse en un municipio con un genuino sabor mediterráneo, desde esta guía recomendamos el municipio de Alcúdia. Con sólo ojear una estampa de la urbe, el corazón del viajero tratará de subirse a un avión o a un ferry para vagabundear por la ciudad romana de Pollentia, ascender por sus montes saturados de pinos, respirar los aromas del parque natural de la Albufera y catar las aguas de sus cristalinas calas. Alcúdia supone un hipnótico decorado que los “gourmets viajeros” querrán sentir bajo sus botas y explorar hasta el último de sus confines. De modo que proporcionaremos las instrucciones para que la aventura se consume.
Tan sólo hay que hacerse con unos cuantos días libres y volar o navegar hasta el archipiélago balear. Concretamente, a la isla de Mallorca, pues es ahí se localiza este “triángulo de las Bermudas” compuesto de naturaleza, historia y playas en el que el trotamundos se perderá irremediablemente.
Cómo llegar El turista podrá decantarse por el barco o el avión, según le apremie el tiempo o sus preferencias. Si decide volar, ha de saber que el aeropuerto de Sant Joan se ubica a 60 kilómetros de Alcúdia, que traducido en tiempo suponen unos cincuenta minutos de coche. Por supuesto, el aeródromo se encuentra sitiado por empresas de alquiler de automóviles… Así que nuestro viajero sólo debe preocuparse por llevar consigo su carné de conducir y elegir la compañía que más le plazca. En cambio, si el trotamundos prefiere una travesía en barco podrá subir a bordo de un ferry. Éstos zarpan desde los puertos de Barcelona, Valencia y Denia. Y las opciones son: Iscomar, Transmediterránea, Balearia y Euromer. El periplo se demorará nueve horas o tres. Todo depende del fuelle del barco: uno normal o unFast-ferry.
Economía La urbe de Alcúdia presenta una faceta eminentemente turística. Por lo tanto, este sector concentra la actividad económica de la ciudad. De hecho, en Alcúdia reside una colonia de ingleses que han caído rendidos ante esta localidad de origen fenicio. El turista se topará, en la citada villa, la retahíla de comercios, hoteles y restaurantes que acompañan a toda ciudad que pinta algo en el mapa turístico.
Visitas esenciales Además de brindar kilómetros de playas como la Alcanada, Sant Joan o Cala Poncet, Alcudia se encuentra “rebozada” en monumentos y subyugantes parajes naturales. Desde esta Guía proporcionaremos las pinceladas de este hermoso cuadro, al viajero le corresponderá concluir el trabajo.
Centro histórico de Alcudia Este recorrido por los entresijos urbanos de Alcúdia supone deleitarse con la muralla medieval, la capilla del Santo Cristo, la iglesia de Sant Jaume y el Baluarte de la Reina, entre otras hermosas construcciones.
Ciudad romana de Pollentia El trotamundos con trazas de historiador podrá explorar el foro, la zona residencial, el teatro romano y, luego, continuar con el banquete de historia en el Museo Monográfico de Pollentia.
Parque de la Albufera Esta zona húmeda, que se extiende a través de 1.688 hectáreas, palpita de vida con la presencia de colonias de ranas, libélulas, mariposas, tortugas de agua… Así que el aventurero puede empezar a fotografiar toda esta biodiversidad propia del National Geographic.
Alrededores
Deià Desde aquí el señor Robert Graves; es decir, el autor de Yo, Claudio compuso gran parte de su obra literaria. De hecho, el viajero podrá merodear por la casa que el literato habitó en la ciudad, puesto que está abierta al público. Dicha morada, Ca N’Alluny, aguarda el paseo de los curiosos a cinco minutos del casco urbano de Deià. Desde luego, el señor Graves sabía cómo vivir y ver pasar la vida. Esta localidad, además de guardar las huellas del escritor, encarna una villa idónea para callejear y toparse con artistas del presente siglo que han convertido a Deià en la sede de su talento.
Gastronomía En Alcúdia, el estómago no se atreve a esbozar una queja, pues se encuentra sumamente encantado ante la presencia de pescados y platos típicos como el lomo con champiñones, el tumbet, el trempó, pica-pica, las setas, los caracoles, la llengua amb tàperes... Este último guiso consiste en lengua de oveja, condimentada con ajos, laurel, sal y pimienta, además de otros secretos que ya se desentrañarán en el restaurante. Asimismo, estos mordiscos se disfrutan en compañía de vinos de la zona, pues nuestro comensal ha de saber que la tradición vinícola se encuentra muy arraigada. Así que debe pedir un vino de la tierra Serra de Tramuntana -Costa Nord. No deben faltar en su estómago la sobrasada mallorquina, los butifarrones, la longaniza o el camaiot.
Otras secciones:
|
![]()